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Mensaje por Invitado el Vie Mar 16, 2018 6:18 am



18:30 P.M
Mansiones & Residencias
Adamari
Welcome, Partner
En alrededor de media hora se hizo todo el movimiento para llegar a la residencia, la cual no era tan lujosa, es decir, era modesta, tenía lo necesario y era exactamente de dos pisos solamente, el terreno era grande y básicamente vivía solo en ella, aun que ahora mismo tendría una compañera de piso que seguiría mis mandatos, tenía mucho que enseñarle a la misma, desde como eran mis movimientos por la ciudad a como eran mis negocios, si se negaba a seguirme el paso pues tendría que obligarla a hacerlo, a partir de ahora estaba en deuda conmigo, eso era lo divertido, que tendría que trabajar para mi para pagar lo que ella consumiría dentro del hogar.— Bájate, llegamos.— Ordené mientras abría la puerta de atrás para bajar, esperando que la contraría me siguiera, una vez fue así cerré la puerta y golpee el techo del auto dando la orden de que se fuera, el Chófer aceleró sin mas hasta perderse de vista. La luz solar ya poco a poco comenzaba a irse, la noche llegaba y por el momento se podría decir que era la primera noche que pasarían juntos, pero obviamente tenía muchas cosas que saber antes de poder dormir en su nueva cama. Caminé hacia la puerta de entrada al hogar, una vez allí giré la perilla, la puerta estaba abierta, no temía a ser robado, no había muchas cosas de valor en el lugar. — Cierra la puerta cuando entres y ponle la traba para que nadie mas interrumpa esta noche.— Caminé hacia la cocina, tenía sed, necesitaba una gaseosa o agua, abrí el refrigerador sacando una lata de Coca-cola, la abrí sin mas y comencé a beber de su dulce liquido negro. Tener visitas no era usual en mi día a día, no sabía como tratar con ellos, pero el lado bueno de todo, es que ella ahora mismo era parte del hogar, podía ir a donde quisiera y hacer lo que quisiera, no tenía ninguna restricción mas de escapar de mi. Me encaminé hacia la sala de esperar, queriendo poder seguir charlando con su nueva compra, esperaba conocerla aun mas y que sea sincera en lo que podría decir, pero para eso, prefería charlar en su oficina, era un lugar casi secreto para todos, ¿por que se lo enseñaba a ella? básicamente porque quería demostrar que tanta confianza ya la tenía, según se, muchas mascotas al ser compradas agarran una rápida confianza a sus dueños, ¿sería este el caso?, tal vez, quería experimentar un poco con la misma antes de poder saber si ella confiaba en mi como su "Amo". — Sígueme quiero seguir hablando contigo, te diré las reglas de convivencia y sabrás un poco mas de mi, al menos lo necesario.— Comencé a caminar por el hogar hasta una especie de puerta sin perilla. Coloque mi mano sobre la puerta y esta tomó mis huellas digitales, además de un reconocimiento de voz y todo eso antes de abrirse finalmente. Las luces se encendieron apenas la puerta se abrió y poco a poco el comenzó a bajar la puerta, una vez ambos entraron, la puerta se cerró de manera automática.

El lugar donde se encontraban ahora era de sumo privado, solo yo tenía acceso al mismo, era un lugar donde podía planear mis siguientes "ataques" y poder distribuir la mercancía. Se podía observar como en las paredes había fotografías de mujeres en blanco y negro, hilos rojos que conectaban a los lugares donde cada una podía visitar. Un mapa grande de la ciudad colgada sobre una pizarra, tenía marcado algunos lugares claves de la Zona Baja de New London donde tenían pelea por territorio y además lugares claves para el comercio "seguro" de su mercadería. — Ya te he dicho mi nombre, pero no mi oficio. Manejo una red de Narcotraficantes y Trata de blancas, a partir de ahora tu también lo harás.— Me senté sobre mi silla oficinista y dejé la lata de Coca-cola sobre el escritorio. Sonreía sin temor a saber de que iba a pensar sobre aquello ya que podría recordarle el pasado de como ella fue secuestrada y vendida al mercado negro, era casi irónico. — A partir de ahora viviremos bajo el mismo techo, tendrás todas las libertades que quieras, menos salir sola, al menos por ahora. Trabajaras para mi para poder pagarme lo que me debes, es decir, básicamente seremos socios.— Revisó uno de los cajones de su escritorio y de ahí saco un pequeño brazalete, uno bastante bonito visualmente, pero tenía dos funcionalidades, una era lucir estupendo y la otra era un rastreador integrado, claramente no iba a decir algo como eso a ella, por lo que esperaba que simplemente la tomara como un obsequió de bienvenida.— Quisiera regalarte esto, es para darte la bienvenida, además de que debería de lucir estupendo en ti.— Sonreí de forma picara, un tanto coqueto inclusive. Dejé aquel brazalete sobre la mesa, esperando que la contraría la tomara y se la colocará, quería poder rastrearla 24/7 para no sentirme traicionado por mi propia esclava.
Invitado



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