Excuses [Priv. Czar]

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Excuses [Priv. Czar]

Mensaje por Ahren Széchényi el Dom Abr 15, 2018 9:13 pm



Se había estado sintiendo culpable hacía días. No solo por el accidente, sino por todo lo sucedido, estaba siendo demasiado orgulloso, pero no podía permitirse aparecer como si nada hubiera pasado. Sentía que no era su lugar.
Aún algo lastimado, continuó con sus asuntos. Comenzó a realizar una investigación por su propia cuenta, porque una parte de él le decía a gritos que quizás había sido demasiado obtuso con su padre… que el resentimiento de años lo había cegado y que quizás merecía una oportunidad, pese a que quizás sería demasiado tarde. Pero lo había salvado, quizás no estaba del todo perdida su relación. Ya vería cuando todo comenzara a aclararse ante sus ojos y de una vez por todas se armara su propia versión de los hechos.
Llevaba un par de semanas investigando respecto al pasado de sus padres y todo lo que había ocurrido, había unido cavos sueltos; básicamente cosas que le contaba su madre o que más bien soltaba en ocasiones.
Luego del accidente le había resultado imposible marcharse como lo había dispuesto, aunque tampoco había visto a casi nadie de la casa principal y estaba en la casa de los viñedos. No se sentía siquiera a gusto de ver la cara del resto, aunque nadie hablaba demasiado al respecto, sabía que aunque se habían preocupado por ambos, si el señor de la casa terminaba más herido sería algo sumamente grave.
Durante días había preguntado solo al servicio cómo se encontraba Heinrich, más solo obtenía respuestas superficiales. Lo cierto era, que no se acercaría a Luther, ni mucho menos a niño de Emmith para saber cómo se encontraba el demonio mayor. No era el momento.
Después de estar días pensando en cómo acercarse a Czar, había dado con una forma. Sabía por comentarios de muchos y uno que otro de su padre que el demonio era bastante inaccesible y no podría llegar y presentarse así sin más.
Había descubierto que no fue a la celebración, por lo que pensó que llevarle un vino de manera directa sería lo mejor, no solo para indagar de manera superficial de su padre, sino para ver o tratar de saber qué tipo de relación tenían estos.

Un par de días antes, había agendado con el secretario de la compañía que iría hasta su morada a reunirse con el demonio. Luego de un par de veces, le hicieron un hueco en la agenda del mayor para poder reunirse con este. Al menos eso había salido bien.
Las cosas con la casa principal seguían algo tensas y él tampoco daba su brazo a torser.

Se arregló de manera elegante como siempre, aunque hoy lucía más pulcro que de costumbre. Le habían advertido que Czar era complicado, muy estricto y si quería obtener algo más que un “gracias” por llevar el vino, debía al menos entrarle de buena manera por la vista. Salió de la casa junto con el paquete que había sido preparado anteriormente por uno de los trabajadores. El vino había sido puesto en una caja, adornado con un delicado lazo y una nota que seguramente había escrito Heinrich.
Una vez llegó al lugar, se arregló un tanto las ropas y se acercó a la entrada, en donde un par de sirvientes lo esperaban, lo acompañaron a donde se supone el mayor lo esperaba. Cuando al fin vio al mayor, pensó que todo lo que decían era verdad. Desprendía ese aire serio, de un hombre severo.

Muchas gracias por aceptar recibirme señor Kuznietsov. Es todo un honor conocerlo — comentó el menor mientras hacía una leve reverencia antes de extender la mano para saludar propiamente al mayor.


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Re: Excuses [Priv. Czar]

Mensaje por Czar L. Kuznietsov el Lun Abr 30, 2018 6:58 pm


Sorbía un poco de café mientras el hilo de humo se escapaba por la ventana, leía atentamente unos documentos que le habían llevado su mayordomo personal, realmente disfrutaba de pasar tiempo dentro de la oficina en la residencia de Londres pero aquello no era un asunto primordial por el momento, simplemente le gustaba adelantar trabajo entretanto esperaba a que llegase su cita. Resultaba difícil conseguir una reunión privada con el líder de la familia Kuznietsov, sin embargo, esta ocasión se trataba de un enviado de un amigo de su infancia por lo cual tuvo mayor suerte en si intento de formar parte de la apretada agenda del demonio.

Un aspecto que no podrá dejar en el olvido es la tardanza, ni siquiera cuando se trataba de sus propios hijos jamás permitiría que alguien a quien considera irresponsable compartiesen una reunión, le desagradada cualquier tipo de irregularidad. No es de extrañar que el escrupuloso demonio ruso se comporte de tal manera e incluso ha logrado una reputación entre sus asociados y los que no lo son.

No debía faltar mucho tiempo hasta que llegase su visita, como era de acostumbrar Czar ya se encontraba preparado para recibirlo antes de la hora pactada, es minucioso al respeto además cada miembro del personal se la había asignado una tarea específica para la ocasión así podría platicar cómodamente sin tener que dar alguna orden o señal, de esta manera se habían manejado los Kuznietsov por generaciones y sería inapropiado no continuar con la costumbre familiar, eso es lo que pensaba el demoníaco ruso. Repentinamente abre lentamente la puerta de su despacho tras hacer sonar el mismo con su puño diestro, levanto ligeramente la mirada sabiendo con quien se trataba, el timbre ronco de su anciano mayordomo profirió unas palabras que le indicaban la llegada de la visita programada.

— Bajare en unos momentos ya sabes que hacer. —comento con el menor de los apuros, prefería dejar esperando unos minutos a la vista antes de dejar desordenado las cosas sobre su escritorio, a pesar de que apenas se notaba una leve asimetría en la misma no se sentía a gusto si no realizaba tal ritual innecesario y  tampoco permitiría que algunos de sus empleados tocasen sus preciados documentos, detestaba el hecho de que alguien pudiese palpar los papeles de vital importancia y le inquietaban que alguien se atreviese a revisar los cajones que escondían recuerdos de un pasado que quisiera dejar en el olvido y su sola mención resultan embarazosos. Principalmente temía que alguno de sus hijos se percatara de aquello que tanto lo doblegaba y avergonzaba al mismo tiempo.

Tras acomodar las cosas salió de su despacho y emergió entre las escaleras digiriendo sus pasos hacía una sala más amplia que utiliza para reuniones, rodeado de esculturas, cuadros y un par de sillones de color café observa con mirada filosa al invitada que ya se encontraba en el sitio,  como era de esperar el personal acciono como había ordenado, una vez que se sentara emergerían unos sirvientes que traerían el té pero no sin antes de realizar los saludos. A simple vista parecía ser un joven con modales y con buen gusto para presentarse en reuniones, escucho atentamente sus palabras mientras se regocijaba al presenciar una pequeña reverencia; la primera impresión es primordial en especial cuando conoces a alguien que podría mandar a cortar tu cabeza con solo tronar sus dedos, para Czar es buena señal verlo inclinarse un poco ya que le indican quien es el que realmente tiene la autoridad, es algo que le había enseñado su padre durante su niñez pues el hombre que se incline primero da rienda suelta a su subyugación y es el mayo consejo que le ha dado, que jamás debe inclinarse primero.

Inclino levemente su mirada y extendió su brazo en dirección al contrario esperando que este respondiera su saludo. — Espero que lo sea para mí también joven, adelante toma asiento. —Indico con su mano libre el asiento más cercano solo para acomodarse justo en frente al mismo y poder mirarlo de frente. Disfrutaba de hacer cierto interrogatorio antes de pasar al tema principal simplemente porque lo mejor era poder estar seguro de que tipo de persona se trataba, en especial si es la primera vez que lo veía. Que sea demasiado joven el contrario no le resultaba un obstáculo o un factor desfavorable como lo consideran muchos de sus socios, es más prefiere ver a la juventud tomando puestos importantes que presenciar a un montón de ancianos inútiles ocupando asientos sin ningún mérito propio.
Mientras lo inspeccionaba con la mirada dio inicio a lo planeado. — Es extraño ver a personas de tu edad trabajando tan duro, pero eso me regocija. ¿Qué prefieres tomar? —Se aproximó a la pequeña mesa que los separara una de las sirvientas y ubico las tazas de porcelana que contienen té frente a ellos.   — Es té pero si quieres ahora mismo te traen lo que quieras. —Comento entretanto tomaba con una de sus manos la taza y la aproximaba a su  labios.

— Conoces mi nombre, pero yo desconozco el tuyo. —entrecerró los ojos discretamente, afilando aún más la mirada.


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Re: Excuses [Priv. Czar]

Mensaje por Ahren Széchényi el Mar Mayo 08, 2018 7:58 pm



No esperó demasiado tiempo, sin embargo cuando se topó de frente con el demonio, comprobó que los rumores que habían respecto a él, eran ciertos. Sin duda alguna tenía una presencia avasalladora, intimidante era la palabra a su parecer. Parecía un hombre mucho más severo de lo que imaginó y viendo el aire tan diferente que solía mostrar su padre, le resultaba difícil pensar que fuesen tan buenos amigos, al menos según lo que había escuchado.
Cuando por fin escuchó su voz volvió a comprender todos esos rumores, sin embargo, su sonrisa no varió. Tomó la mano de este y le dio un apretón, no demasiado blando, ni tampoco fue demasiado rudo. Su abuelo en algún momento le había dicho que un buen apretón de mano demostraba carácter, que era algo que todo hombre debía hacer y más en ese tipo de situaciones. Sin duda su intensión no era decirle que era el hijo de Heinrich, pero quizás lo sabría eventualmente. No, sabía que pasaría.

Muchas gracias por recibirme a pesar de su apretada agenda—dijo al momento que le tomaba la palabra y tomaba asiento en el lugar indicado por el mayor.

Se sintió algo halagado por las palabras del contrario, aunque sabía que no era algo por lo que sentir orgullo, así se sintió. Negó un poco con la cabeza, de manera sutil y luego se acomodó el flequillo de manera tranquila.—Disculpe me insensatez, mi nombre es Ahren, lamento no haberme presentado apropiadamente antes— comentó el rubio de manera rápida, había sido un pequeño y estúpido error de su parte.
—El té está perfecto. Huele delicioso, seguramente es un té para disfrutar—comentó de manera cordial mientras veía aquella bella vajilla dispuesta en la mesita.
—No creo que sea demasiado trabajador, pienso que sigo necesitando mejorar en algunos aspectos—. Hizo una breve pausa— digamos que trato de perfeccionarme día a día, para así llevar mi trabajo al siguiente nivel— comentó con un deje de orgullo.
Se había ganado su puesto a pulso, había trabajado más que nadie para que todo fuese un éxito, entre análisis, reuniones y demás, no se trataba solo de un trabajo más, había estado entregándose por completo a este. Cuando llegó a aquel sitio y comenzó a hacer su trabajo y manejar cada vez más cosas, incluso la producción del vino, sintió un gran regocijo. Se sintió orgulloso de sus capacidades. A pesar de que no tuviera que probarle nada a nadie, sabía que había estado trabajando bien.
—Espero que el vino que hicimos sea de su agrado. Estoy seguro que el señor Schmeichel estará complacido de oír su opinión al respecto— dijo con una sonrisa en su rostro.

Bebió algo de aquel té, sin duda el aroma era delicado, sentía algo de bergamota y ciertas notas de algún fruto rojo “agradable combinación” pensó antes de sentir aquel sabor en sus papilas gustativas. Aquel té no necesitaba ser endulzado, desde luego que no esperaría menos y menos pensando en quién tenía al frente.
Necesitaba cambiar de manera sutil la dirección de la conversación, pero no podía ser demasiado impertinente. Sabía que no había motivos para ahondar mucho en su relación y se sentía algo limitado, porque seguramente el mayor le cuestionaría. Después de todo, ante sus ojos era un simple empleado, uno bueno, pero al final de todo, un empleado más.
—Disculpe si sueno impertinente— se aventuró— No sé si tiene conocimiento de que el señor Schmeichel tuvo un accidente y por eso he venido en su lugar. Alguna vez me comentó que era un buen amigo de usted. Es por eso que me tomé el atrevimiento de venir con el vino y una nota de él. Pensé que sería importante para él saber su opinión— comentó de la forma más relajada posible. Había hablado, pero no demasiado, no había sido impertinente.
Se sentía demasiado curioso, quería saber más de su relación con su padre, si sabía él cuánto lo buscó pero no se atrevía a buscar la manera de preguntar. Aquel hombre seguramente no diría demasiado, quizás había sido un error el pensar que podría obtener algo de información.
Suspiró. Si no conseguía nada, al menos habría conocido a uno de los amigos de su padre y de alguna manera, podría sentirse algo más cerca de él –pese a esa extraña situación en la que se encontraba por su propia culpa–.

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Re: Excuses [Priv. Czar]

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